-A aquellas mujeres que son severamente maltratadas física, y emocionalmente por hombres abusadores-
Cuando las lágrimas codifiquen la furia que quemó su corazón y sollozar le remita a recordar la razón que desembocó en sentimiento por sus ojos y, aún así, no le hizo cambiar, entonces, la venganza de los justos llevará su perfume.
Hoy, que su llanto acudió a mí,
desearás apretar los puños de piedra
y aventarlos sobre su cara
para acabar con sus ideas y, así,
convencerle a tu manera.
Vive hipnotizada,
olvida para continuar,
y el espejo le recuerda que esa es tu forma de amar.
El mundo grita que lo que haces está mal
y, como ella, no hace nada.
Por eso, hoy estoy aquí.
Por una rosa clavada en su corazón,
juntaré todos los pétalos que hagan pesar
lo mismo que ella sintió.
Cada parte de ella que fuiste a destruir
es la que te voy a reconstruir;
después de lo que el fuego te va a consumir,
y volveré a empezar…a hacerte sufrir.
Cuando enfermes de delirio,
te haré pescar a la cordura,
no te dejaré morir,
tienes una vida que pagar,
aquí y en el infierno.
Cuando tu corazón ya no dé más,
aunque te arrepientas,
antes de llegar con Dios,
pasas por mí.
Cuando las lágrimas
codifiquen la furia que quema tu corazón
y sollozar te remite a recordar la razón
que desembocó en sentimiento por tus ojos...
no me hará cambiar.
Desearás haber pedido perdón,
por ella, por ellas.
La venganza lleva sus nombres.