Soy quien conoce el amor a distancia.
Sabes, las millas fueron una tortura y
amor, la almohada pesaba mucho;
tantos kilos de recuerdos, de imágenes de ti.
El azul no fue para el cielo
cuando te pienso envuelta en ese edredón.
Corazón, fui yo quien escaló la montaña
y conquistó la bandera que ya alguien había puesto.
Me lo pediste y las nubes mojaron mi voluntad.
Casi se resbalaba pero es algo más que la decisión de estar contigo.
No fueron tus enojos ni tus caprichos.
Fueron tus ojos mojados los que siempre
piden quedarme un minuto más. Te digo, mátame suavemente.
Por que amarme como lo haces me hace darme cuenta
que había un punto escondido en la cima de la montaña.
Y pesar de todo, no creo haber estado más arriba que ahora.
Mátame suavemente.
Conozco la distancia del amor. Pero esto de estar lejos
y tan cerca, es como si sonará el trueno antes de brillar.
A veces pierdo el control, el techo tiene imágenes
que pintan historias tristes, pero tu dulce voz
por el teléfono, me mata suavemente haciéndome sentír vivo.
A veces pienso que soy yo el que se fue,
que tu vida hecha está allá. Sobre el atardecer encuentro
una lágrima que lubrica el ahogo de la añoranza.
Eres dulce, pero mi voz canta ésta noche de frío…matándote suavemente
por que yo puedo ser dulce para ti.
Alex Flores.
A Karla.